
Creo que en tu mano derecha tenías un cassette con música de un grupo que yo no conozco, bueno que en realidad no conozco ningún grupo de música de los que a ti te gustan...pues porque en realidad detesto tu música tanto como detesto la cerveza tibia, el no tomar desayuno a penas despierto y tener sopa para el almuerzo. Igual pusiste el cassette en mis manos, aunque tú sabías que yo odio tu maldita música que según yo es para maricones. Me acuerdo también que me miraste, con tus ojos tristes, esos que te caracterizan y que a mi me traen loca, esos que son tan claros y tan oscuros al mismo tiempo y que tienen el iris teñido de café chocolate. Creo que en el cassete había un dibujo de una mariposa...y lo pusiste en el radio. Me dan miedo las mariposas ¿sabías? Salieron de los parlantes aquellos hermosos acordes, y tu pelo estaba tan sucio y grasiento como siempre...Y estabas espléndido...
La mariposas empezaron a meterse por la ventana, ya no me daban miedo parece y eran de miles de colores. Sentados frente a frente nos miramos por un largo rato y tus ojos tristes tenían una simetría maravillosa con tu sonrisa coronada por bigotes mal afeitados, claro...esos que te hacen único, supongo entonces que tal vez no te gusta afeitarte .Igual no sé por qué te pusiste borroso y te fuiste hasta hacerte tan lejano e inalcanzable como la micro que se me pasó el otro día en el paradero cuando te miraba caminar por la vereda que da a la facultad...
Claro, me desperté dándome cuenta de que me había quedado dormida y que por eso llegaría dos horas mas tarde a la clase de color.

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