Letargado y sangriento, cuan Eliseo perdido en la refracción eterna de mis espejos
En la reverberancia misma que conforman los símiles fatuos de mi trampa borrascosa
reflejaronse con fulgor mis lágrimas en tus aguas
y el los cristales infinitos que coronan con delicadeza tus recuerdos
y tu mente
tu silencio
tu caos...


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